O C.B. Baixo Miño Basket celebrou do 29 de xuño ao 10 de xullo, de luns a venres, a terceira edición do seu campus de verán, que este ano contou por primeira vez co patrocinio principal de Veraleza.
Durante dez xornadas, o pavillón do IES A Sangriña converteuse nun espazo de aprendizaxe, convivencia e diversión para vinte nenos e nenas nados entre 2011 e 2018.
Nesta edición participaron doce nenos e oito nenas procedentes de diferentes puntos da comarca do Baixo Miño e Portugal. Nove deles xa formaban parte do BMB, mentres que o resto se achegou ao club a través do campus, nalgúns casos sen experiencia previa no baloncesto.
O obxectivo non consistía unicamente en mellorar aspectos técnicos do xogo. O campus tamén buscaba favorecer a conciliación familiar durante o período estival, promover hábitos saudables, crear novas amizades e permitir que máis nenos e nenas coñecesen o baloncesto e o ambiente do club.

Un campus que comeza varios meses antes
A preparación desta terceira edición comezou a finais de abril. A directiva do BMB encargouse de coordinar as inscricións, as actividades, os seguros, as camisetas, as entidades colaboradoras e a planificación das dúas semanas.
As inscricións realizáronse mediante un formulario en liña y las plazas disponibles se completaron, confirmando de nuevo el interés que despierta esta actividad entre las familias de la comarca.
El club ya disponía del material deportivo necesario, almacenado en los baúles del BMB, por lo que únicamente fue necesario adquirir algunos elementos para las actividades complementarias: material para una búsqueda del tesoro, bandas de cumpleaños para dos participantes que celebraron su aniversario durante el campus y un pequeño detalle de despedida.
Cada viernes anterior al comienzo de una nueva semana, las familias recibieron la planificación completa de los días siguientes. De este modo podían conocer con antelación los horarios, las actividades especiales y el material que debían llevar los participantes.
La comunicación diaria se mantuvo a través del grupo de WhatsApp del campus. En él se compartieron avisos, fotografías y pequeños resúmenes de cada jornada, permitiendo a las familias seguir de cerca lo que sucedía durante las mañanas.
Veinte participantes y un mismo grupo
Los veinte participantes formaron un único grupo durante la mayor parte del campus. Esta organización favoreció la convivencia entre niños y niñas de distintas edades y permitió que los mayores ayudasen a los más pequeños en juegos y actividades.
Para determinados ejercicios de tecnificación, el grupo se dividía por edades entre pequeños y mayores. Aproximadamente nueve participantes formaban el grupo de menor edad y once el de los mayores.
El campus reunió perfiles muy diferentes: jugadores del BMB, integrantes de otros clubes y niños y niñas que nunca habían practicado baloncesto.
A pesar de esa diversidad, todos participaron en las mismas actividades generales. Los ejercicios iban aumentando progresivamente su dificultad, de manera que cada participante pudiera avanzar desde su nivel inicial.
Una de las mejoras previstas para futuras ediciones será dividir algunos entrenamientos técnicos no solo por edad, sino también por nivel y experiencia, con el objetivo de adaptar todavía mejor los ejercicios a las necesidades de cada jugador.
Una rutina de aprendizaje y diversión
Las jornadas comenzaban entre las 9.00 y las 9.15 horas, cuando los participantes iban llegando poco a poco al pabellón y eran recibidos por el monitor.
El calentamiento se realizaba mediante juegos lúdicos, con o sin balón, aumentando gradualmente la intensidad antes de comenzar el trabajo técnico.
A lo largo del campus se trabajaron diferentes fundamentos del baloncesto:
Bote y control del balón.
Pase y recepción.
Tiro.
Entradas a canasta.
Coordinación.
Defensa.
Situaciones de uno contra uno.
Ejercicios de dos contra dos y dos contra tres.
Trabajo en equipo.
Juegos y actividades competitivas.
Los ejercicios se adaptaban durante su desarrollo. Cuando los participantes asimilaban una tarea, se incorporaban nuevas condiciones o dificultades para continuar progresando.
También se organizaron competiciones con equipos formados de manera equilibrada, mezclando pequeños y mayores. Esta dinámica permitió trabajar la cooperación y enseñar a los participantes a jugar y convivir con compañeros de diferentes edades.
A media mañana se realizaba un descanso de aproximadamente treinta minutos. Cada niño llevaba su propia merienda y podía comer tranquilamente antes de retomar las actividades.
Todas las jornadas concluían con partidos. En estos encuentros finales sí se dividía habitualmente a los participantes en función de su edad, para conseguir partidos más equilibrados.
La salida tenía lugar a las 14.00 horas. Las familias también se organizaron entre sí para facilitar la recogida de los niños y niñas, ayudándose unas a otras cuando era necesario.






Mucho más que baloncesto
Aunque el baloncesto fue el eje principal del campus, el programa incluyó varias actividades complementarias para ofrecer a los participantes experiencias diferentes.
Por primera vez en las tres ediciones, el BMB colaboró con Xadrez Albatros. Miguel, coordinador de la entidad, junto con otros tres integrantes del equipo, acercó el ajedrez a todos los participantes mediante una actividad adaptada y dinámica. La facilidad de coordinación y el buen trato recibido hicieron que esta primera experiencia resultase muy positiva tanto para el club como para los niños y niñas.

La Asociación Avelaiña, coordinada por Isa, organizó un taller de cerámica. Para facilitar el desarrollo de la actividad, los participantes fueron pasando por grupos, primero los pequeños y después los mayores. Desde el BMB queremos destacar especialmente la amabilidad y generosidad mostradas durante todo el proceso.

El campus también volvió a contar con la colaboración de la Asociación Piueiro. Tolín y Joaquín acompañaron al grupo en una actividad vinculada al remo y al patrimonio marítimo de la Guarda, recibiendo a los participantes con una gran atención.

La piscina municipal no pudo utilizarse este año debido a las obras existentes, por lo que la jornada de piscina se trasladó a las instalaciones del Camping Santa Tecla. Este cambio permitió mantener una de las actividades más esperadas del campus.

El programa se completó con una salida a la playa y otras propuestas lúdicas que ayudaron a variar la rutina de los entrenamientos.
Revive as dúas semanas do campus
Queres ver como se viviron as dez xornadas do III Campus de Verán Veraleza? Nas historias destacadas do noso Instagram podes atopar imaxes dos adestramentos, dos xogos e das diferentes actividades realizadas durante as dúas semanas.
Ver o III Campus de Verán en Instagram
Aprendizaxe, compañeirismo e novas amizades
O primeiro día serviu para que todos os participantes se presentasen. Algúns xa se coñecían por seren compañeiros, irmáns ou curmáns, pero ao finalizar a primeira xornada xa comezaran a crearse novas amizades.
A medida que avanzaron as dúas semanas, foi aumentando o compañeirismo entre os grupos. Existiron pequenos roces propios da convivencia e da competición, pero o ambiente xeral foi moi bo.
Os nenos e nenas que comezaban desde cero mostraron moitas ganas de aprender. Aínda que algúns exercicios lles resultaban máis difíciles ao principio, continuaron intentándoo ata conseguir realizalos.
As amizades creadas durante o campus tamén continuaron fóra do pavillón. Algúns participantes comezaron a manter o contacto durante as tardes para xogar xuntos ou compartir outras actividades.
Entre os momentos máis emocionantes estivo unha das competicións organizadas durante os adestramentos. Un dos grupos conseguiu remontar e gañar no último segundo, celebrando o resultado como se se tratase dunha gran final.
Incluso os pequenos imprevistos acabaron formando parte das anécdotas do campus. Nunha das xornadas, despois de realizar pola mañá a actividade coa Asociación Piueiro, o monitor descubriu que deixara as chaves do pavillón na casa. A situación resolveuse rapidamente grazas á colaboración dun familiar, que achegou as chaves para poder continuar coa programación prevista.



Un equipo técnico próximo aos participantes
A coordinación do campus correspondeu a Jorge e Diego, mentres que Diego foi tamén o monitor responsable do grupo durante as dez xornadas.
Ademais de preparar y dirigir las actividades, se encargó de recibir a los participantes, gestionar las entradas y salidas, controlar el material y realizar fotografías y vídeos para compartir con las familias.
Contar con una única persona al frente del grupo permitió mantener una referencia constante para los niños y niñas. No obstante, la experiencia de esta edición también ha mostrado la conveniencia de incorporar al menos un monitor más en futuros campus, especialmente durante los ejercicios técnicos y las salidas.
O apoio de Veraleza
La tercera edición fue la primera patrocinada por Veraleza, cuyo apoyo económico resultó fundamental para desarrollar la actividad y reducir los costes asumidos por el club.
Su colaboración apareció reflejada tanto en el cartel oficial como en las camisetas conmemorativas entregadas a todos los participantes.
El patrocinio permite que una mayor parte de los recursos generados por el campus pueda destinarse al funcionamiento general del BMB: contratación y formación de entrenadores, licencias federativas, arbitrajes, material deportivo y organización de nuevas actividades.
Por este motivo, el respaldo de empresas como Veraleza no beneficia únicamente a una actividad concreta, sino que contribuye a sostener y hacer crecer el proyecto deportivo del club durante toda la temporada.
El campus también contó con el apoyo de la Deputación de Pontevedra y de ORPAGU, entidades que continúan colaborando con el desarrollo del baloncesto base en la comarca.
No considero necesario utilizar una captura del vídeo promocional genérico de Veraleza. Visualmente quedará mejor mostrar el cartel oficial, en el que aparece su logotipo, o realizar una fotografía de detalle de una de las camisetas del campus.

Una despedida con ganas de continuar
El último día estuvo marcado por la alegría de completar el campus y, al mismo tiempo, por la tristeza de algunos participantes al despedirse de las nuevas amistades creadas durante las dos semanas.
Todos recibieron una camiseta conmemorativa del III Campus de Verano Veraleza y una pequeña bolsa de golosinas como recuerdo de la experiencia.
Dos participantes celebraron su cumpleaños durante el campus y recibieron una banda especial, compartiendo ese momento con el resto del grupo.
La fotografía final sirvió para cerrar diez días de baloncesto, juegos, nuevas actividades y convivencia.
La participación fue constante durante todo el campus. Salvo casos de enfermedad, citas médicas u otros compromisos puntuales, los niños y niñas acudieron diariamente y mantuvieron una actitud muy positiva.
Valoración muy positiva de las familias
Al finalizar la actividad, el club envió a las familias un formulario anónimo de valoración.
Los resultados fueron muy positivos: la mayoría seleccionó el nivel más alto de satisfacción y manifestó que los participantes habían disfrutado mucho o bastante del campus.
Entre los comentarios recibidos destacó una petición especialmente significativa: que en futuras ediciones el campus tenga una mayor duración.
La organización considera que los objetivos se cumplieron ampliamente. Los niños y niñas mejoraron sus habilidades, practicaron deporte, conocieron nuevas actividades y crearon relaciones con participantes de otras edades y procedencias.
El campus también cumplió su función como puerta de entrada al club. Cinco de los niños y niñas que todavía no forman parte del BMB preguntaron cuándo comenzarán los entrenamientos de la próxima temporada.
De cara a la cuarta edición, el objetivo será mantener la misma filosofía, incorporar al menos un monitor adicional y organizar determinados ejercicios técnicos en función del nivel, además de la edad.
Grazas por facer posible esta terceira edición
Desde o C.B. Baixo Miño Basket queremos agradecer a confianza de todas as familias e a participación dos vinte nenos e nenas que encheron o pavillón de enerxía durante as dúas semanas.
Grazas a Diego polo seu traballo diario como monitor e pola atención prestada aos participantes e ás súas familias.
Grazas a Xadrez Albatros, á Asociación Avelaiña, á Asociación Piueiro e ao Camping Santa Tecla por abrirnos as súas portas e ofrecer aos nenos e nenas actividades diferentes.
Grazas ao IES A Sangriña pola cesión do pavillón, un espazo fundamental para que o BMB poida desenvolver os seus adestramentos, competicións e campus.
Grazas a Veraleza por apostar por esta terceira edición e converterse no patrocinador principal do campus.
O noso agradecemento tamén á Deputación de Pontevedra e a ORPAGU polo seu apoio ao proxecto deportivo do club.
Pechamos esta edición moi satisfeitos co resultado e coa ilusión de volver atoparnos o próximo verán.

Agardámosvos no IV Campus de Verán do BMB.
